Elogio de la locura

En esta obra satírica, la personificación de la Estulticia (Locura) se presenta ante una audiencia, proclamando ser la única capaz de traer alegría y disipar la melancolía con su mera presencia. A diferencia de los oradores solemnes, ella logra un efecto inmediato de júbilo, comparando la reacción del público con la embriaguez de néctar y nepente, disipando la tristeza como la que se experimenta al salir del antro de Trofonio.

La Estulticia anuncia su intención de actuar como una sofista a la antigua usanza, no para alabar a dioses o héroes, sino para ofrecer un encomio de sí misma, defendiendo la autoalabanza como algo oportuno, a pesar de que pueda ser considerada una tontería.

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